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viernes, 2 de diciembre de 2016

Peña María 1.880 m. (Desde Triollo) -Montaña palentina -


Peña María 1.880 m. (Desde Triollo)
-Montaña palentina -

 (Siempre que regresas a la montaña encuentras algo diferente e interesante)
“Sensaciones en la cima”
“San martes”
29 de noviembre de 2016
Recorrido:
    Desde Cervera de Pisuerga nos dirigimos en coche hasta Triollo -Ruta de los pantanos-
Desde aquí ascendemos por el camino del Párdigo. A la izquierda y abajo dejamos el refugio de “Los eros” y a la derecha el Pico Párdigo. Muy cerca están las antiguas minas de blenda.
Desde la parte más alta del camino giramos a la izquierda para ascender a la Peña de la Dehesa. Dejamos atrás la niebla y ya apreciamos vistas fantásticas y contacto con la nieve. De nuevo ascendemos, cumbreamos por la arista oeste hasta llegar a la cima de Peña María.

Es una marcha para tener una pequeña preparación física y una gran ilusión por la montaña, por la naturaleza y por la excelente comida y sobremesa en el Mesón El Molino de Vidrieros,
Recorrimos 15 km.
Montañeros:  Manolo, Alberto, Luis, Otto, y Teo.



Es un   paisaje insólito, fascinante.


Los símbolos y fortalezas de la montaña palentina, Curavacas, y el pico Espigüete pintados de blanco




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   “Sensaciones”


Valles inundados de algodones, olas, islas, ballenas, tempestades. Es un   paisaje insólito, fascinante. No es imaginación, ni fantasía, está ahí, es la placidez, la serenidad y tranquilidad que trasmite, bajo un cielo azul, el mundo mágico de la niebla.
Y disfrutas de la singularidad y belleza. Crees oír el golpeo de las olas sobre la roca, contemplas las formas caprichosas de las nieblas, sientes el contacto de las primeras nieves y percibes el brillo blanco seductor. Ahora, asciendes por la arista pedregosa que conduce a la cima y este ocio divierte, y este simple acercamiento con la naturaleza, hace que los montañeros nos sintamos más que satisfechos.
Los tres perros que se invitaron a acompañarnos desde el pueblo de Triollo, corren, van y vuelven, esprintan tras los venados, se divierten y a nosotros nos entretienen. Y sigues caminando y sorprende el estruendo vuelo de la asustada perdiz roja que se aleja. Miras el cielo azul y observas el majestuoso vuelo del buitre que se deja llevar por el viento.
Son las pequeñas y grandes “sensaciones” de este espectacular macizo montañoso de Fuentes Carrionas. Frente a nosotros los símbolos y fortalezas de la montaña palentina, Curavacas, y el pico Espigüete pintados de blanco. Y abajo, junto al pueblo, mi debilidad, los pomos del  serbal





 Para esta marcha partimos en coche desde Cervera de Pisuerga.






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Sientes el contacto de las primeras nieves


Islas, ballenas, tempestades


Este simple acercamiento con la naturaleza, hace que los montañeros nos sintamos más que satisfechos.


Valles inundados de algodones, olas, islas, ballenas, tempestades





Diques que paran las olas.


Al fondo el pico Curavacas


Bajada de Peña María


Los pomos del serbal, mi debilidad. Les encontramos muy cerca de Triollo.



miércoles, 16 de noviembre de 2016

El Calar, Las Mesucas , El Pozo Merino,- bosques de Brañosera-Montaña palentina.




Un paseíto por……


 “Monte Calar” “Las Mesucas” "El Pozo Merino"
Bosques de Brañosera - Montaña Palentina-

 (Siempre que regresas a la montaña encuentras algo diferente e interesante)
“Sensaciones en la cima”

15 de noviembre de 2016  
“San Martes”

Recorrido:

        Como siempre nos proponemos hacer una marcha tranquila y relajante.

Toda esta espléndida marcha y la información, se la debemos, y se lo agradecemos al que consideramos ya nuestro amigo “Luisfer” de Barruelo que nos llevó a estos bosques de fantasía, enseñándonos rincones de ensueño que desconocíamos.

“Luisfer” es montañero, comunicador y “amante de la naturaleza”. Tiene un buen blog  http://montripero.blogspot.com  Le conocimos gracias a Queco que fue el contacto.

           La ruta  se hizo circular.

            Salida de Brañosera, punto de partida término “La Aceña”. Tomamos el camino, pronto lo abandonamos para descubrir este verdadero paraíso natural. Nos metemos al mismo bosque para disfrutar del paisaje, mamarlo, pisarlo, verlo y tocarlo. Hayas, robles, abedules, serbales .Río Rubagón, Monte Calar, Chozo Cerezo, Las Mesucas “Chozu Prau el Toru” “El abuelo” que es un roble más que centenario, El Pozo Merino con su cascada y de aquí regresamos a la Aceña.

La marcha tal y como la hemos hecho no requiere gran preparación física.
Recorrimos 10 km.
Montañeros: Luisfer, Manolo, Alberto, Otto, Jesús, Queco y Teo.






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“Sensaciones”

           Canta el arrendajo, el haya abraza a la roca, el montañero abraza al haya.
     Luisfer, nuestro guía y gurú, nos introduce hasta lo más íntimo del bosque y vas descubriendo un verdadero paraíso natural. Manchas de color de otoño, luz, tonalidades,  contrastes. Un paisaje salvaje controlado, una desordenada armonía con la que vibras y disfrutas. Son  los pequeños y grandes detalles de la naturaleza.
       La hoja del roble que no se doblega y perdura en la rama. El serbal  que se le han caído las hojas y sus abundantes racimos de pomos carnosos, brillantes, anaranjados, son balanceados por el  viento.  La roca pintada de verde chillón del musgo.
        Ascendemos a lo más alto y descendemos al valle. Seguimos explorando los rincones. El abedul de un azul lánguido, el haya fuerte que se asocia y se apodera con su brazo del haya débil. El tejo que se esconde
      El “chozu Prau el Toru” se apodera de la roca, es un chozo limpio y atractivo; sorprende que hasta se ha aprovechado una rueda de piedra de molino para una de sus paredes.   
      Y decían que era un roble, pero no, era un “ enorme gigante” con su cara y sus piernas largas.
       Contemplamos “Las Mesucas” que son rocas muy grandes y muy altas. y "el abuelo" que es un roble más que centenario.
      Y por otra parte hay quien dice que los abedules y los acebos se hermanan y si tienes suerte y buena disposición, les puedes ver caminar juntos por la noche.
       Es un privilegio contemplar el Pozo Merino, el verde de su agua, su cascada y el Pozo de la Aceña con su puente de madera.
     Esto es el  Calar, un bosque de ensueño, de hayas, robles, abedules, acebos, serbales, tejos, mostajos, avellanos. Esto es el río Rubagón  con sus vueltas, revueltas y cascadas.


 



Es un privilegio contemplar el Pozo Merino, el verde de su agua, su cascada

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“Luisfer” es montañero, comunicador y “amante de la naturaleza”. Tiene un buen blog  http://montripero.blogspot.com  Queco fue el contacto.




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                               El haya abraza a la roca

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                                                     La naturaleza es sorprendente

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Manchas de color de otoño, luz, tonalidades, sus contrastes.


 No hay prisa, se contempla, se habla

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El río Rubagón  te cautiva con sus vueltas y revueltas y cascadas.


EL Calar es un bosque sorprendente


Colores


Acebos, abedules 



 El acebo


El haya fuerte que se asocia y se apodera con su brazo del haya débil, el tejo que se esconde. 


 El montañero abraza al roble.


  
Y por otra parte hay quien dice que los abedules y los acebos se hermanean y si tienes suerte y ganas les puedes ver caminar juntos por la noche.


 Al serbal que se le han caído las hojas y el viento balancea sus racimos de pomos brillantes, carnosos, anaranjados


El serbal 


  Un paisaje salvaje controlado, una desordenada armonía con la que vibras y disfrutas.


 Y seguíamos disfrutando.


“El abuelo” que es un roble más que centenario Y Queco se apartó.... 






“Las Mesucas” que son rocas muy grandes y muy altas.  


Un paisaje salvaje controlado, una desordenada armonía con la que vibras y disfrutas
Por supuesto que el desorden es el mio, con perdón.


La naturaleza nos sorprende con pequeños detalles. 





Y apareció el gigante, su cara, sus piernas largas. ¿ves su cara?


 Y el roble se retorcía






 El “chozu Prau el Toru” se apodera de la roca, es un chozo atractivo, sorprendente que hasta ha aprovechado una rueda de piedra de molino para su construcción,



 El Pozo de la Aceña con su puente de madera







sábado, 5 de noviembre de 2016

Monte Hijedo -Cantabria y Burgos-


Un paseíto por……

-El “Monte Hijedo”
“Cantabria y provincia de Burgos”

 (Siempre que regresas a la montaña encuentras algo diferente e interesante)
“Sensaciones en la cima”
03 de noviembre de 2016

Recorrido:

        Nos proponemos hacer una marcha tranquila y relajante.

            En coche, por los Carabeos, hasta el Santuario de Montesclaros. Desde aquí iniciamos la marcha con vistas a la ribera del Río Ebro hasta llegar a Aldea de Ebro. Sorprende este pueblecito que forma la comunidad de los “Riconchos” y está declarado “bien de interés cultural” con tres iglesias extraordinarias. A continuación, dirección al pueblecito de Mediadoro, andamos hasta encontrar la zona más alta y contemplar la Cabaña de Hijedo do “palacete” y el pantano de Arija. Regresamos por Malataja y cruzamos un bosque y un poco desorientados alcanzamos la ribera del Ebro hasta llegar a Aldea de Ebro.

La marcha  requiere preparación física por la acumulación de kilómetros.
Recorrimos 21 km. y los que fueron a por los coches a Montesclaros 25 Km.
Montañeros:  Manolo, Alberto, Otto, Luis. Jesús, y Teo.

            






Sorprende los templos, los monumentos de los pueblos, la fuerza de sus piedras, de sus muros, de su espadaña -Aldea de Ebro-



“Sensaciones”

 Falta humedad, falta el color vivo del espectro cromático de otros otoños.

 La hoja seca se rinde. cae al suelo empujada por el viento.
En la falda de la montaña, el roble albar con su corteza grisácea, el haya con hojas de colores ocres, verdes otoñales. Abedules, tejos, matorrales y pastizales. Es un monte grandioso para “perderte”
Arriba, en lo más alto, rocas erosionadas de formas caprichosas enviadas por el cielo.

Sorprende los templos, los monumentos de los pueblos, la fuerza de sus piedras, de sus muros, de su espadaña. Pueblos ignorados, escondidos Mediadero, Bustidoño, Malataja, Aldea de Ebro.







Santuario de Montesclaros.


Abedules, tejos, matorrales y pastizales.


Colores otoñales a pesar de la falta de lluvia


Río Ebro


Se observa el paisaje


Aldea de Ebro ¿?


La diversidad de su flora.





Aldea de Ebro





Otoño


Y había perucos.





Hayas otoñales






Serbal


Malataja


El haya con hojas de colores ocres, verdes otoñales.